MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01C52939.A07F0200" Este documento es una página Web de un solo archivo, también conocido como archivo de almacenamiento Web. Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento Web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos, como Microsoft Internet Explorer. ------=_NextPart_01C52939.A07F0200 Content-Location: file:///C:/26824C93/apas.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii" LA APASIONANTE AVENTURA DEL CONOCIMIENTO.

 

 

LA APASIONANTE AVENTURA DEL= &n= bsp; CONOCIMIENTO.

 DATOS PARA LA HISTORIA DE LA INSEMINACIÓN ARTIFICIAL PORCINA: APORTACIÓN A LA MEMORIA DEL PROFESOR DR. D. SANTI= AGO MARTÍN RILLO

Dr. Luis Moreno Fernández-Caparrós=

Presidente de la “Asociación Madrileña de Historia de = la Veterinaria”

Miembro de la Asociaci&oacu= te;n Española de Historia de la Veterinaria<= /span>

Diplomado en Dirección y Gestión de Museos

Conservador del Museo de Veterinaria Militar

MORENO5@terra.es

 

 

 

 

Justificación

Reconozco= que desde mis tiempos de estudiante en la Universidad Complut= ense, y como colegial y admirador de la actividad complementaria que ofrecen los Colegios Mayores, siempre me atrajo el estudio de la historia, concebida ésta como información, averiguación o investigaci&oacu= te;n de los fenómenos naturales y sobre todo de los humanos. Antes de finalizar mis estudios me afané en conocer los fenómenos biológicos y por extensión cual era el origen u orígen= es de la medicina animal y todo cuanto rodea a lo que hoy venimos machaconamen= te definiendo como Ciencias Veterinarias. Mi primera pregunta fue acerca del significado del vocablo “veterinaria-veterinario” y la siguient= e, por quién fuimos educados e instruidos Por eso, cuando hace unos mes= es Elzbieta Borowiecka, viuda de Martín Rillo, me propuso intervenir en este XI Symposium Internacional para hablarles sobre la historia de la inseminación artificial porcina no sabía la responsabilidad q= ue adquiría al aceptar tan rápidamente su propuesta. Sea por mi atracción hacia la ciencia histórica, sea por mis trabajos so= bre la historia de la inseminación artificial ganadera, quise asumir este reto sabiendo que me iba a encontrar ante un auditorio de personas muy cualificadas en esta especialidad. ¿Qué podría aportar= les yo, desde la perspectiva humanista o de las “ciencias blandas” a unos profesionales dedicados a una importante actividad industrial que se n= utre de las ciencias Zootécnica y Económica y que tiene implicacio= nes notables en la Salud Pública?

Vaya por delante que el título de esta ponencia lleva una verdadera carga de profundidad en su enunciado. Conscientemente la he titulado “La apasionante aventura del conocimiento…” por ser ésta la piedra liminal, es decir, el umbral de todo amante del saber. A las pregunt= as ¿Qué es la reproducción animal? ¿De dónde viene? ¿Quiénes son sus impulsores? ¿Hacia dónde camina su investigación? no se les puede dar respuesta con facilidad= si no se sabe con anterioridad de qué fuente constitucional procede el conocimiento. Decía Aristóteles que “El hombre se estira hacia el conocimiento, buscando la luz de su conciencia, como se estira el árbol hacia el cielo, buscando la luz del sol”. Claro est&aacu= te; que el conocimiento le es tan necesario al hombre, tan indispensable, como = le es al árbol la luz del sol. Pero Aristóteles   –nos dice Unamuno- no decía por qué se producía semejante fenómeno. Nuestros sofistas y filósofos de todos los tiempos (cuyas doctrinas y aporías eran tan difíciles de entender en nuestros tiempos de estudiante del bachillerato) no arrojaron mucha luz al respecto. Salvando l= os siglos y las distancias, la Ciencia y Profesión veterinarias no solo= lo dice sino que también lo demuestra. El origen del conocimiento ra= dica en el hambre, como así lo afirmó poco antes de estallar la Primera Gran Guerra un veterinario, Ramón Turró. Hambre física y luego espiritual. Este asunto ha sido = uno de los basamentos sobre los que sustenta la veterinaria. Veámoslo con más detalle.=

Desde que= se estableciese por Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, la enseñan= za oficial y normalizada, la profesión veterinaria no ha regateado esfuerzos pa= ra aportar sus conocimientos a luchar contra el hambre. La primera lecci&oacut= e;n que recibieron aquellos “protoveterinarios” del Real Colegio-Escuela de la Corte de Madrid vino de la mano de su Director Segism= undo Malats y Codina. En esa primera clase impartida en 1793 y titulada “oración de la veterinaria” ya se hablaba de promover la mejora de la Cabaña, de luchar contra las epidemias de los ganados, proteger al hombre de las enfermedades transmitidas por éstos y de aportar proteínas de alta calidad para su sustento. Ésta, en definitiva, era una forma de luchar contra el hambre, una de las plagas de = la Humanidad. La forma de conseguirlo requería del soplo del conocimiento y de personas sin= gulares. No importa que el conocimiento adquiera después proyecciones intelectuales, prácticas, sentimentales o fantásticas. Fueron= los veterinarios unos verdaderos artífices de creación de riqueza pero sobre todo protagonistas llamados a satisfacer la primera necesidad del hombre, dar de comer. Podemos convenir, después de todo lo dicho, qu= e el conocimiento es hijo del hambre.

Pero las ciencias avanzan que es una barbaridad. A la atracción por la reproducción animal llegaron los primeros veterinarios a travé= ;s del microscopio. El descubrimiento de lo diminuto puso a la Veterinaria en = el camino real de la Ciencia. Hoy no se concibe la reproducción asistida sin la utilización y ayuda de tan principal instrumento. Se ha escri= to que la primera referencia veterinaria relativa al microscopio, aparece en l= as obras de Segismundo Malats= [1] e Hipólito Estévez al hablar de las estructuras del hí= gado y del ojo, y con respecto al semen del caballo Cordero del Campillo= [2] señala que ha visto “unos pequeños gusanillos muy sutil= es con ayuda del microscopio” De esta forma tan sucinta podemos ya entre= ver que hasta finales del siglo XVIII no se concibe la ganadería bajo el hecho científico. Con el establecimiento de la enseñanza veterinaria en la “colina de las ciencias” de la Corte, situada= a lo largo del eje de Atocha-Alcalá-Recoletos, los asuntos agropecuari= os van a experimentar un nuevo resurgir.  Son los nuevos veterinarios salidos de un centro de enseñanza= los que se van a plantear numerosas preguntas sobre la generación y explotación de los animales.

<= span style=3D'font-family:Arial;color:black'>Los precursores de la inseminaci&oa= cute;n artificial ganadera (IAG) en España

Aprovechamos la ocasión= de nuestra estancia en Zaragoza para comunicarles que fue aquí, en este centro universitario, donde el “conocimiento” del que les habla= ba antes dio sus frutos. Nos tenemos que remontar al siglo XIX para encontrar = las primeras prácticas de inseminación artificial en Españ= a. En la página n° 5 de la “Memoria del curso 1861-1862” de = la Escuela Profesional de Veterinaria de Zaragoza se dice:

“En la clase de segundo año se ha dado la misma instrucción que en los  anteriores, si bien se han obtenido los más felices resultado= s en una de las experimentaciones ejecutadas, la cual ha consistido en haber fecundado artificialmente una perra de presa inglesa, de tres años, = cuya gestación ha seguido el curso ordinario y dado lugar al parto de dos perros y cuatro perras de los que viven cinco en el mejor estado, cuyo hecho viene a corroborar lo mucho que el hombre puede prometerse con su estudio y aplicación en la multiplicación y mejora de las diferentes cl= ases de animales domésticos”.[3]

La memoria estaba firmada por = el director D. Anastasio Ortiz de Landázuri y el manuscrito llevaba fec= ha de 3 de septiembre de 1862. El profesor encargado de la experiencia fue D. = Pedro Martínez Anguiano, catedrático de Fisiología e Higiene. Por Real Orden= de 8 de abril de 1859 se le nombró catedrático de segundo a&ntil= de;o en la Escuela de Zaragoza y se le asignó un sueldo de 12.000 reales.=

Pero el primero que introdujo = el método fue otro aragonés. Marcelino Montón Cardó= ;s[4] (1872-1920). Nació en Calatayud, Zaragoza, el veintiséis de a= bril de 1872. Sus trabajos se centraron en la especie equina y su primera experi= encia la realizó en 1915. Desde el nueve de abril hasta final de mes practicó “ensayos de fecundación artificial” en <= st1:PersonName ProductID=3D"la Yeguada Militar" w:st=3D"on">la Yeguada Militar y Sementales de Córdoba. En 1905 viajó a París y Berlín. Fue fundador y director de la primera policlínica veterinaria en Madrid[5]. Ideó un condón al que denominó receptor o acumulador de esperma y que García Moya[6]  lo cita como espermocaptor. Consistía en una manga o funda de goma finísima, de setenta y cinco centímetros de longitud por diez= de circunferencia. Uno de sus extremos va cerrado en fondo de saco y el opuesto que está abierto va unido a un aro metálico de alambre grueso, provisto de un mango de cuarenta centímetros de longitud. Para utilizarlo mojaba el condón en leche, y plegado lo colocaba sobre la vulva de la hembra, de forma que el pene al introducirse arrastraba consigo= la funda y eyaculaba en ella. Al descender, y por medio del mango, se tiraba d= e la funda, que salía fácilmente del miembro viril, obteniéndose el esperma limpio y sin dificultad. Marcelino Mont&oacu= te;n fue veterinario militar y falleció en Sevilla el 10 de octubre de 19= 20, habiendo alcanzado el empleo de Subinspector veterinario de segunda (asimil= ado a Teniente Coronel). Publicó varios artículos y libros[7] [8] [9].<= span style=3D'mso-spacerun:yes'>    

En 1933 el veterinario Dionisio Sanjuán Jarauta, otro aragonés, que tras leer los trabajos de= la época, construye su vagina artificial para équidos y practica= la inseminación artificial en Pina de Ebro, en yeguas y asnos, con gran resultado práctico[10]. Sanjuán nació el 12 de Abril de 1897 en Pina de Ebro y falleció en Zaragoza el 21 de Enero de 1978. Estudió veterina= ria entre los años 1912 y 1917 en Zaragoza. Ejerció la profesión en Épila entre 1938 y 1941, la Muela (1941-1943) y = su pueblo natal, del que fue alcalde con el gobierno de Liberación Nacional, aun siendo su tendencia radical-socialista, como la del veterinario-político Félix Antonio Gordón Ordás. Durante la guerra civil su laboratorio fue destruido por las fuerzas de Durruti. Se asentó definitivamente en Zaragoza, en cuya Escuela de V= eterinaria fue profesor entre los años 1940-1964 encargándose de las enseñanzas de Fitotecnia y Economía Rural[11] , más tarde denominada en otros planes de estudio “Agricultura y Economía Agraria”. Obtuvo el Título de Estudios Superio= res de Veterinaria –un equivalente al doctorado actual- durante el curso 1942-43 con el trabajo “Importancia de la vía rectal en la clínica de las grandes especies domésticas”[12].= En la justificación de su trabajo dice[13]:=

“Los primeros resultados fueron los que s= obre inseminación artificial, esterilidad etc., dimos a conocer a la Dirección Gen= eral de Ganadería en tres Memorias presentadas los años 1932, 34 y= 35, respectivamente, observados en sus distintas visitas por el director de esta tesis don Cristino García Alfonso, en aquella época catedrático de la Escuela Superior de Veterinaria de Zaragoza.”

La primera inseminación artificial con éxito es realizada por Sanju&aacu= te;n en el ganado caballar en 1934 en su pueblo natal. Fruto de las investigacio= nes realizadas por nuestro Maestro y amigo el Profesor Gómez Piquer[14],[15] éste aporta un excepcional documento gráfico sobre dicha inseminación. En sus trabajos, nos relata Gómez Piquer y Pérez García, era ayudado por el Sr. Francisco “El moro”.

Se pone de manifiesto que los primeros pasos que se dan en España es en el ganado caballar por considerarlo todavía como un “motor” que impulsa  la economía nacional. A&uac= ute;n no había conciencia de la importancia que podía tomar este método y menos todavía  del proceso organizativo que iba a requerir su puesta en práctica. A ello vino a contribuir la  profesión veterinaria cuyos inquietos dirigentes docentes y profesionales estaban sentando las bases de= una ágil y operativa profesión. No fue fácil este proceso = pues la veterinaria que iniciaba el siglo XX seguía anclada en un cierto inmovilismo y desorientada académicamente. Pero el desprendimiento d= el lastre del herrado, la nueva mentalidad de profesión útil a la economía y la lucha por conseguir una mejor consideración soc= ial la iba  permitir acceder a pue= stos de responsabilidad en la administración del Estado.

Los introductores de= la inseminación artificial en España

<= o:p> 

La primera literatura científica a la que acceden los veterinarios españoles en los primeros años del s= iglo XX son los trabajos que Ivanov publicó en 1900 en el “Journal = of Phisiology and Pathology General” y en los Archivos de la Sociedad Biol&oacut= e;gica de San Petersburgo en 1907, cuyos títulos fueron: “La fonct= ion des vésicules seminales et de la glande prostatique dans l´act= e de la fécondation” y “De la fécondation artificielle chez les mammifères”.

En lengua española hay que esperar a 1915 en que Marcelino Montón publica en La Veterinaria Española su trabajo “La fecundación artificial en España”.

Las revistas veterinarias nacionales comienzan a prestar atención a este asunto a partir de 1910, en que “La veterinaria española” inserta en la sección de bibli= ografía una novedad editorial presentada al mundo veterinario. El autor Edmond Curo= t[16] [17], estudia las múltiples causas de esterilidad en ambos reproductores finalizando su obra con la exposición y estudio de una cuestió= ;n nueva, cual es la fecundación artificial. El libro  trataba, entre otros asuntos, de: “la fecundación artificial”, “sus indicacionesR= 21; y “su técnica operatoria”. En julio de 1922, la Revista = de Higiene y Sanidad Pecuarias inserta unas recensiones acerca de la fecundación artificial[18] [19] y en 1924 un artículo de Ivanov con el título “= ;La aplicación de la fecundación artificial a la cría de zorros plateados”. En 1939 la revista “Veterinaria” publica un trabajo de Letard[20] traducido por Villacampa y cuyo original había sido publicado en “Recueil de Medicine Vétérinaire” en 1935.

Como ya hemos visto, era innegable que los trabajo= s de Ivanov y otros autores eran conocidos por los veterinarios españoles gracias a la literatura científica de la época, y por las referencias y recensiones de las revistas españolas, en especial la = ya citada “Revista de Higiene y Sanidad Pecuarias” y “Nueva Zootecnia”.

En 1935 Carbonero, que ya tenía una cierta experiencia clínica y laboratorial se forma en Alemania con el profe= sor Goëtze  en las téc= nicas de la reproducción artificial; a su regreso en 1936 publica su primer trabajo sobre este asunto bajo el título “Nuevos método= s de obtención de esperma en los animales”[21] , cuyo preámbulo dice:

 

“Ant= es de entrar en la materia objeto de nuestro estudio queremos expresar nuestro agradecimiento sincero a la Dirección General de Ganaderí= a e Industrias Pecuarias, que, atenta siempre a los problemas que afectan a la ganadería española y dándose cuenta de la importancia = que la fecundación artificial tiene para la misma, apenas supo de la orientación por nosotros adquirida sobre esta cuestión, nos encargó del estudio de la misma con vías a una realizaci&oacu= te;n práctica. Para esto, además de proporcionarnos los medios económicos de que carecíamos, nos destinó a la Sección de Fisiozootecnia del Instituto de Biología Animal pa= ra el estudio de la parte técnica  de la F.A. y a la Estación Pecuaria Central para su aplicación en los grandes animales. En ambos organismos nos han facilitado amablemente sitio y material de trabajo, por lo que tanto los directores como los técnicos respectivos contarán siempre con nuestra gratitud.”

 = ;

En 1940 Ballesteros[22] se desplaza a Italia para asistir a un curso sobre fecundación artificial en el Instituto Lázaro Spallanzani;  a su regreso publica en la reci&ea= cute;n nacida revista “Ciencia Veterinaria” su primer artículo sobre la técnica de la inseminación artificial. Si bien es ci= erto que en 1933 el Profesor García Alfonso[23] describe los diferentes métodos para obtener el esperma, podemos afi= rmar que los verdaderos introductores y vulgarizadores del método fueron Domingo Carbonero y más tarde Ballesteros, correspondiendo al primer= o la organización a partir de 1945 de la “Sección de Inseminación Artificial Ganadera” dentro de la DGG. Este fue el embrión de lo que más tarde iba a ser la puesta a punto de la recuperación de <= st1:PersonName ProductID=3D"la Cabaña Nacional" w:st=3D"on">la Cabaña Nacional= por medio de la práctica sistemática de la inseminación artificial dentro de la Dirección General de Ganaderí= a e incardinada ésta a su vez en un Ministerio de Agricultura con personalidad propia.

 

Los antecedentes históricos de la inseminación artificial en el ganado porcino=

La práctica de la fecun= dación artificial en España se venía realizando desde finales del pr= imer tercio del siglo XX (1932) por veterinarios que ofrecían este servic= io como una extensión más de su ejercicio clínico. El cab= allo y sus híbridos seguían siendo el motor de la economía = y la principal ocupación de los veterinarios. A la vez se levantaban voce= s, como la de Sanz Egaña[24] = que en 1916, avisaba en sus diferentes artículos de sociología veterinaria, que la profesión debía buscar otros caminos y centrar su atención en otras especies, pues la introducción d= el motor mecánico iba a relegar a un segundo plano al “motor biológico” de los équidos. Intentar orientar al veterin= ario hacia las producciones animales pasaba por formarlo en el campo de la repro= ducción animal. En la década de los años treinta Estados Unidos inici= a de forma potente la explotación industrial del ganado porcino, para lo = que se sirven ya nuestros colegas americanos de la inseminación artifici= al.

En nuestro país, los antecedentes hemos de hallarlos en los servicios de reproducción que vinieron funcionando tradicionalmente hasta la década de los a&ntild= e;os 50 bajo la denominación de “toro o verraco del Concejo o Villa” que, acompañando a las piaras concejiles, serv&iacu= te;an como machos reproductores de las mismas. Este sistema, sin duda muy económico, tenía graves inconvenientes derivados sobre todo d= e la falta de control higiénico-sanitario de los reproductores. El peligr= o de las enfermedades coitales hizo que los ganaderos, haciendo un esfuerzo económico, alejaran sus piaras de las concentraciones concejiles y procuraran tener un semental para su propio rebaño. Si bien esto originaba un esfuerzo económico considerable, suponía una gar= antía sanitaria que el ganadero justipreciaba en todo lo que vale. Económicamente era deseable implantar un sistema que a semejanza del antiguo semental del Concejo sirviese a un máximo número de hembras. Para ello, disponer de un semental de la más alta calidad g= enética y sanitaria permitiría fecundar un elevadísimo número = de hembras por el método de la inseminación artificial y con garantía higiénico-sanitaria.

 =

El compromiso de las Escuelas-Facultades de Veterinaria en la enseñanza= de la inseminación artificial ganadera.

Hay que esperar a los trabajos de Ivanov a principios del siglo XX, y la aparición de artículos en las publicaciones extranjeras para que la veterinaria nacional tomase concienci= a de la importancia del método. A partir de 1929, fecha en que aparec= e en la prestigiosa revista “The Veterinary Record” un trabajo de Ivanov, parece crecer la inquietud por prestar un cierto interés a <= st1:PersonName ProductID=3D"la inseminación. Su" w:st=3D"on">la inseminación. = Su enseñanza debía mostrarse en las Escuelas Superiores de Veterinaria. Corresponde a García Alfonso[25] la incorporación de la inseminación artificial en 1933 a los programas docentes. Dentro de la asignatura de Obstetricia Veterinaria se incluy&oacu= te; un corto capítulo sobre inseminación artificial, más concebida como una manualidad o técnica del arte operatorio, que de = la fisiología zootécnica.

En 1940 el Instituto de Investigaciones Veterinarias no había hecho nada más que esbozarse y en su organigrama la inseminación artificial tenía poco desarrollo. Pero para la = Escuela Superior de Veterinaria esta práctica no le fue aj= ena. En nuestras investigaciones hemos obtenido un dato esclarecedor que viene a demostrar la pronta inclusión de la inseminación en las enseñanzas veterinarias; nos referimos a una papeleta de examen  fechada el 20 de junio de 1940 y c= uya reproducción y trascripción mostramos más abajo[26]:

&n= bsp;

=  

ESCUELA SUPERIOR DE VETERINARIA

C L Í N I C A   D E<= span style=3D'mso-spacerun:yes'>   O B S T E T R I C I A=

Profesor: D. Cristino Ga Alfonso

CURSO DE 19........ A 19.......

CERTIFICO: Que D. José Sancho Vázquez ha asistido al cursillo sobre “ESTERILIDAD, INSEMINACIÓN ARTIFICIAL Y SU INFLUENC= IA BENEFICIOSA SOBRE LA GANADERÍA”, organizado por este Cen= tro previa autorización del Ministerio de Educación Nacional, habiendo sido aprobado, por haber demostrado en la prueba realizada al finalizar el mismo, estar en posesión de los conocimientos teórico-prácticos, que han sido desarrollados……………………R= 30;

Madrid, 27 de junio de 1940<= o:p>

Vo Bo =        &nbs= p;            &= nbsp;           &nbs= p;            &= nbsp;  El Catedrático

El Director

 

La papeleta, junto con una póliza d= e tres pesetas y un sello con la inscripción “Escuela de Veterinaria-Clínica Quirúrgica-Madrid”, estaba firmada = por el profesor G= arcía Alfonso y llevaba el “Visto Bueno” del Direct= or del Centro, el Profesor Colomo Amarillas.

Este cursillo se impartió un mes de= spués de la reorganización de los estudios de Veterinaria según dec= reto de 17 de mayo de 1940 (BOE del 20 de mayo), incluyéndose como una actividad adicional del Grupo 8º  que correspondía a la “Cátedra de Patología y Terapéutica Quirúrgica, Obstetricia y Podología”, dentro del plan provisional de estudios de 1940, cuyo programa incluí= ;a en la página 6 las lecciones 20 y 21, bajo los enunciados siguientes= :

 

“= Lección 20. Inseminación artificial.- Generalidades. Métodos de la recogida de esperma.- Comprobación del esperma.

Lección 21.  Conservación, transporte y dilución del esperma.- Técnica de la inseminación en las distintas hembras domésticas.”

 

El Plan de 1944 no hizo especial referenci= a a la práctica de la inseminación artificial, muy posiblemente p= orque ha quedado demostrado que a partir de esa fecha el Estado asume plenamente = la organización, gestión y control de ella por medio del servici= o de inseminación artificial ganadera y más tarde por el Instituto= de inseminación artificial. En el Plan de 1953 se incluye en sexto curs= o la “Patologí= ;a de la Reproducción” y lo mismo acontece con el Plan de 1967. P= ero podemos decir que la formación académica no sólo recayó en esa Cátedra, sino también en la de Biología, pues  la incorporación = de Tomás Pérez García a la docencia en 1960 marcó a numerosas promociones de veterinarios. Ello no tiene nada de particular pues el Dr. Pérez García procedía del servicio de inseminación artificial del Patronato de Biología Animal (PBA) y era discípulo de Dom= ingo Carbonero. Durante años formó parte de su programa la estruct= ura básica del espermatozoide y su aplicación al campo de la reproducción animal. Completaba el programa una sesión práctica dedicada al esperma, su composición, cantidad de eyaculado en las distintas especies, morfología y estructura del esp= erma así como una iniciación a la contrastación= . El alumnado que se incorporaba a estos estudios sentía desde el princip= io la parte aplicativa de su carrera, no en vano todos los profesores de esa época procedían del ejercicio profesional veterinario. Podemos afirmar que sí existió desde 1940 una preocupación por procurar a los estudiantes una formación básica en el campo d= e la inseminación artificial posteriormente complementada= con los cursillos de la Dirección General de Ganadería (DGG), y muc= ho más adelante por el nuevo Departamento de Reproducción Animal= .

 =

El Departamento de Reproducción Animal del Instituto Nacional de Investigaciones Agrari= as (INIA)

Tras la desaparición en 1971 de la Dirección Gen= eral de Ganadería (DGG) (error histórico que fue reparado en 1998[27]) el Servicio de Inseminación Artificial Ganadera, heredero de la beneficiosa obra de Domingo Carbonero, inicia una nueva singladura. Nace de esta manera el Departamento de Reproducción Animal del INIA, Divisi&= oacute;n Tajo, con el capital humano y la obra acumulada del histórico “Servicio de IAG”. Tomás Pérez García, alumn= o y discípulo de Carbonero, hombre ya en su madurez intelectual, aglutin= a y mantiene la presencia y esencia de su Maestro. Su continuador fue (adem&aac= ute;s de la Dra. Vázquez González, -primera mujer veterinario especialista en reproducción animal) el Dr. Martín Rillo cuya tesis doctoral sobre “Aportación al estudio de la congelación del semen de verraco” marcó su vida. En 197= 4 se inicia de la mano de Pérez García en una brillante carrera científica en el área de la reproducción porcina. La m= ayor parte de los trabajos científicos y proyectos de investigación los realiza en este Departamento. Con el inexorable paso del tiempo Santiago Martín Rillo sustituye por preparación académica y méritos propios a Pérez García en la jefatura del Departamento.<= /o:p>

 =

Los principios de la enseñanza de la Inseminación Artificial Porcina<= /b>

La primera constancia de la enseñanza de la inseminaci&oacut= e;n artificial tuvo su reflejo en los programas de oposiciones que se exigían para ingresar en los diferentes Cuerpos de la Administración del Estado. A partir de 1923 se comienza a reflejar en los programas de oposiciones las temas de IAG, por aquel entonces conocidos bajo el concepto de fecundación artificial. El primer programa que h= ace referencia a la IAG es el publicado por Real Orden circular de 30 de abril = de 1923 (Colección Legislativa no 7), cuyo Apéndice n= o3 recoge el “Reglamento y programa para ingreso en el Cuerpo de Veterin= aria Militar”; en el apartado “Zootecnia” el tema 42 viene redactado en los siguientes términos:

 = ;

“Tema 42.- Esterilidad. Causas dependientes del macho. Ídem de la hembra. Importancia. ¿Es racional el tratamiento pseudo-afrodisíaco en el semental= mientras dura la cubrición? Productos empleados al objeto y su crítica= . Fecundación artificial. Técnica= ” (el subrayado es nuestro).

 = ;

  Con respecto al ingreso en el Cuer= po Nacional de Veterinaria, el programa para el concurso-oposición apro= bado el 19 de junio de 1940 (B.O. del 25), hace referencia en el apartado “III.- Genética y Zootecnia general” a la inseminación artificial cuyo tema 15 expresa los siguientes concepto= s:

 = ;

“Tem= a 15.- De la fecundación: fenómenos fisiológicos de la fecundidad. La fecundación de los reproductores. Fecundación artificial: fundamentos científicos. Técnicas. Aplicaciones a la zootecnia.”

 = ;

Para el = Cuerpo de Inspectores Municipales Veterinarios la primera referencia se realiza en= el programa que se publicó en el Boletín Oficial de 28 de agosto= de 1947, en cuya Sección 3ª “Fomento pecuario y legislación” se incluyeron los siguientes temas:

 = ;

= “IX.- Fecundación o inseminación artificial. Métodos de   obtención del esperma= .

X.- Contrastación, dilución y conservación del esperma para uso en inseminación artificial.=

XI.- Inseminación o inoculación del esperma en las hembras de los animales domésticos. Locales para la práctica del método.”

 = ;

 

Para los Veterinarios de los Servicios de Ganadería del Protectorado de Marruecos se publicó en el BOE = del día 5 de enero de 1949 el programa para las oposiciones de dicha zon= a, que en el apartado “Zootecnia” incluía los siguientes te= mas:

 

 

“Tem= a 115.- De la fecundación artificial. Historia de la misma. Sus fund= amentos científicos y su importancia desde los puntos de vista zootécnico, sanitario y económico. Reglas a que debe estar sometida su correcta aplicación.

 = ;

 

Organización del primer curso de IAG

Cuando Carbonero[28] presenta en 1945 a Rodríguez de Torres, director general de ganadería, su “Propuesta de creación de = un Instituto de Fecundación Artificial”, ya tenía previsto que para la divulgación del método era necesario cre= ar la infraestructura necesaria para su enseñanza; no en vano él= ya venía difundiendo el método desde unos años antes.

Del 10 al 20 de mayo de 1945 se celebró en Valladolid el “Congreso Agrario Regional del Duero”[29]<= /span>. Como consecuencia del ofrecimiento hecho por el Inspector general veterinar= io Cayetano López y López, en una de las sesiones,  de un cursillo para divulgar entre= los ganaderos las enseñanzas relacionadas con la fecundación artificial se celebraron en la misma capital los días 2, 3 y 4 del m= es de julio unas enseñanzas teórico-prácticas, previamente autorizadas por la DGG, a cargo de los técnicos veterinarios Esteban= Ballesteros Moreno, director de la estación pecuaria regional de León y Domingo Carbonero Bravo, veterinario de Calera y Chozas (Toledo). La junta provincial de fomento pecuario, acordó conceder seis becas de 250 pesetas cada una a los Inspectores municipales veterinarios de Rueda, Villalón de Campos, Portillo, Simancas, Medina del Campo y Villalón de Alcores.

Dado el interés despert= ado entre los veterinarios, Carbonero[30] realiza en el  “Bolet&ia= cute;n de Divulgación Ganadera” su primera aportación divulgad= ora con un artículo de colaboración titulado “La fecundación artificial en los animales domésticos”  firmando como director de los cent= ros de fecundación artificial de el Pardo y Calera. En el número siguiente realiza su segunda aportación sobre la inseminación= del ganado karakul[31]<= /span>, ilustrándolo con varios esquemas y fotografías. El fomento del karakul había sido reglamentado por una orden de 9 de marzo de 1945 = (BOE del 12).

Con los antecedentes del citado congreso no tenía nada de extraño que en agosto del mismo año se crease el servicio de inseminación artificial. Su pues= ta de largo se realizó en noviembre, con el primer cursillo de “Especialistas de fecundación artificial” y con un profesorado de lujo.  El cursi= llo, organizado por la DGG, se celebró en Madrid entre el 19 de noviembre= y el 6 de diciembre. Asistieron, designados por la superioridad, los director= es de las estaciones pecuarias: Calixto Moraleda y Martín Buitrado , de= la de Ciudad Real; Luis Escribano Tejedor de la de Lugo; Pedro Belinchón Valera de la de Murcia; Franc= isco Mombiela Senao, de la de Somió y Pablo Castillo Cañadas, de la de Valdepeñas; Los Jefes de los servicios provinciales de ganadería, Agustín Delgado Paniagua, de Almería; Alfredo Delgado Calvete , de Burgos; José Gómez González, de Cáceres; Nicolás García Carrasco, = de Valladolid; Blas Martínez Inda, de Vizcaya y el subjefe de Barcelona José María Séculi Brillas. También asistieron l= os técnicos de la sección de fomento ganadero de la direcci&oacu= te;n general, Juan Carballal Palmeiro y Jesús Martín de Frutos.

Como profesores actuaron el di= rector general de ganadería Domingo Carbonero; el catedrático de la Facultad de Madrid, José Morros Sardá; el profesor de la misma Facultad Luis Revuelta Rodríguez; los técnicos del Instituto de Biolog&iacu= te;a Animal (IBA), Faustino Manso Rodríguez y Juan Blanco Dí= ;ez; el director de la estación pecuaria de León, Esteban Ballesteros Moreno y el jefe de la sección técnica del colegio de veterinarios de Santander Ángel Gutiérrez Aragón.

Las enseñanzas teórico-prácticas se realizaron en el (IBA) y los actos de apertura y clausura fueron presididos por Carbonero Bravo, a quien acompañaban en la mesa presidencial los jefes de sección de la dirección general.

Tan importante acontecimiento fue recogido= con gran satisfacción por la prensa profesional. Los ilustres veterinari= os, incluyendo los alumnos, eran conscientes de la responsabilidad que adquirían a partir de ese instante. En una España inmersa en = un proceso de reconstrucción, la veterinaria y la DGG se movilizaron. Lo primero que había q= ue hacer era dar de comer y para ello la ganadería tenía que recuperar el tono perdido. Por ello los primeros veterinarios llamados a especializarse en inseminación artificial tenían responsabilidades directivas y organizativas; este fue el núcleo ini= cial sobre el que se iba a cimentar la organización de cursos de especialistas y diplomados en inseminación artificial ganadera.=

 

Los primeros programas de la enseñanza de la IAG

La duración de los cursos era, en términos generales, de un mes. Durante este tiempo el cursillista debía actualizar sus conocimientos anatómicos y fisiológicos previamente adquiridos durante sus estudios en las Facultades. El programa se componía de una parte teórica y ot= ra práctica. El programa más antiguo que hemos hallado impreso es de 1948 y coinc= ide con la creación del Instituto de Inseminación Artificial. En = la parte teórica figuraba el Tema nº 17 dedicado a la obtenci&oacu= te;n del esperma en el cerdo, conejo, aves y zánganos. En la parte operat= iva no figuraba ninguna práctica a realizar por los asistentes.

En el programa de 1953, aprobado por la DG= G e impartido en el Servicio de Inseminación Artificial Ganadera para los futuros Especialistas en IAG, se observa un mayor tono científico pe= ro la atención prestada a la especie porcina es muy tibia y sigue estan= do ausente las prácticas con esta especie.

En el programa de 1954, dedicado a los Diplomados (curso de mayor exigencia y horas lectivas) se incluye también de forma colateral la especie porcina pero no se dedica ning= una sesión práctica a la recogida e inseminación.

El primer programa sobre “Empleo y preparación del semen congelado de toro e inseminación en cerdos” se impartió en 1963, con carácter abreviado para jefes y técnicos de centros primarios. El temario fue el siguiente:<= o:p>

 

TEMARIO[32]

1.- Revisión general de las técnicas de I.A. que se emp= lean actualmente en este Servicio.

2.- Congelación del semen bovino normal.

    2.1.- Obtención = del semen y su contrastación.

    2.2.- Preparació= ;n de diluyentes y diluciones.

    2.3.- Enfriamiento.

    2.4.- Glicerinización.

    2.5.- Equilibración.

    2.6.- Preparació= n de dosis.

    2.7.- Congelación.

    2.8.- Almacenamiento.

    2.9.- Descongelación y aplicación.

3.- Congelación del semen bovino concentrado. Redilució= n.

4.- Pruebas sobre la variación del tiempo de equilibraci&oacut= e;n.

5.- Obtención del semen porcino.

6.- Contrastación y dilución.

7.- Redilución y aplicación de la I.A.

8.- Fisiología de la reproducción porcina.

 

Las primeras publicaciones propias sobre IAG

Tres fueron las revistas profesionales donde aparecieron los primeros trabajos y los primeros resultados de la investigación veterinaria española. Nos referimos a la revista del “Instituto de Biología Animal”, la de “Fisiopatología de la Reproducció= n Animal y de Fecundación Artificial” y la revista del “Patronato= de Biología Animal”

En la revista del Instituto de Biología Animal (primer periodo,1933-1936 y segundo periodo, 1940-1951) aparecen los tres primeros trabajos sobre IAG

Año=

Título del trabajo

Autor/Autores

1936

 Nuevos métodos de obtención de esperma en los animales

Carbonero Bravo, Domingo<= /o:p>

1942

Fecundación artificial. Inseminación

Carbonero Bravo, Domingo<= /o:p>

1945

La fecundación artifici= al en las aves. Un híbrido de perdiz-gallina

Carbonero Bravo, Domingo<= /o:p>

En la revista de Fisiopalogía de la Reproducció= n Animal y de Fecundación Artificial (periodo 19481949) se afianza la investigación y por primera vez se publica un estudio sobre “el semen del verraco y su uso en inseminación artificial”.

En la revista del Patronato de Biología Animal (periodo 1954-1971), la investigación alcanza cotas más elevadas comprendiendo el estudio de casi todas las especies de interés zootécnico. Pero en los documentos consultados no aparece ning&uacut= e;n trabajo sobre la especie porcina.

En conclusión, las especies diana fueron la especie bovina, el ganado equino (en descenso), ganado ovino (en aumento) y las aves (en aumento). Aparece el perro, como algo anecdótico y de forma casi testimonial la especie porcina dado que el sector industrial no se mostraba activo. En el siguiente cuadro se aprecia, con respecto al ganado porcino, que en el año 1969 existe un marcado incremento del censo, incremento que se mantiene a lo largo de la década de los años setenta, fechas = que coinciden con un aumento de la actividad investigadora en esta especie, a la que es atraído el joven Dr. Martín Rillo. A partir de 1974 las investigaciones y los aportes de Martín Rillo van en aumento hasta a= lcanzar el reconocimiento de la comunidad científica internacional.

 

Año<= /p>

Vacuno

Caballar

Asnal

Mular

Ovino

Caprino

Porcino

1931

3.654

598

1.004

1.175

20.047

4.008

5.102

1932

4.163

803

1.162

1.461

16.576

4.624

5.018

1933

3.569

568

999

1.191

19.093

4.575

5.412

1935

4.215

808

1.479

1.176

17.526

4.692

5.134

1940

3.897

572

851

1.139

24.237

6.244

5.611

1941

4.151

602

795

1.119

23.489

6.101

4.973

1942

4.152

602

795

1.119

23.489

6.109

4.974

1948

3.300

607

747

1.079

15.921

4.222

2.688

1950

3.112

642

732

1.089

16.344

4.135

2.688

1955

2.742

598

683

1.071

15.933

3.097

2.783

1960

3.640

506

686

1.158

22.622

3.300

6.032

1961

3.683

440

762

1.135

20.099

2.599

6.118

1962

3.671

397

726

1.044

19.868

2.226

6.055

1963

3.671

397

726

1.044

19.868

2.336

6.055

1964

3.722

345

538

844

17.617

2.283

5.011

1965

3.712

321

476

745

17.063

2.196

4.931

1966

3.721

304

434

684

16.761

2.336

5.770

1967

3.914

313

471

791

16.648

2.283

6.824

1968

4.000

316

458

686

18.642

2.196

5.662

1969

4.215

304

421

606

17.024

2.279

7.488

1970

4.282

282

368

533

17.005

2.449

7.621

1971

4.169

266

361

480

16.688

2.626

7.423

Evolución compa= rativa del censo ganadero español por especies (miles de cabezas)[33]  [34]<= span style=3D'font-size:9.0pt'>

 

Fases por las que atravesó el desarrollo d= e la IAG

Es innegable que la inci= dencia de la política económica tuvo su reflejo en la actividad pecuaria. Veamos lo que aconteció a lo largo del período 1931-1971. De forma didáctica y aplicada al subsector ganadero, pode= mos distinguir en la política económica española ocho fases bien delimitadas, tanto por sus características como por sus fronter= as cronológicas. La primera la acotamos entre 1931y 1936; en ella la República aspiró a resolver los viejos males que aquejaban a España. Lo que parece evidente es que la estrategia seguida no fue la más adecuada. Se afrontaron todas las cuestiones a la vez dado que l= os problemas estaban íntimamente relacionados, pero con intensidad desi= gual y forzando excesivamente los problemas ideológicos en tanto que se descuidaron los realmente de fondo, como la reforma agraria que pudo ser estudiada de forma seria para encauzarla y darle solución. La segunda fase (1936-1939) fue la consecuencia natural del finisecular conflicto de intereses y la pérdida de la voluntad de los gobernantes por solucio= nar los problemas; la entrada en una guerra civil marcó para siempre a u= na generación. Pretender hacer una política ganadera entraba den= tro del terreno de la utopía. La tercera etapa la acotamos entre 1939 y 1951, fue la más larga y estuvo marcada por el signo de la autarquía, la inflación y el estancamiento; esta fue la fase = que estrictamente podemos llamar de posguerra, de no poca miseria y hambre. Es = en este período cuando la veterinaria se moviliza para recuperar la Cabaña y organiza el servicio de IAG. En la cuarta etapa (1951-1956) coincide una cierta recuperación de la renta nacional y una estabili= dad de los precios, desencadenándose al final un nuevo proceso inflacionario, esto concienció al Gobierno que la vía autárquica estaba prácticamente agotada. La quinta etapa, la más breve, cubrió los tres últimos trimestres de 1957, todo 1958 y el primer semestre de 1959. Estos dos años fueron de búsqueda de un nuevo equilibrio, de planteamiento de una liberalización económica que finalmente se tradujo en el plan= de estabilización de 1959. El sexto período comenzó con la puesta en marcha del “Plan de Estabilización” y se caracterizó, a partir de 1961, por un rápido crecimiento; pue= de decirse que se ultimó en enero de 1964, al entrar en funcionamiento = el primer “Plan de Desarrollo”, inicio de la séptima fase de planificación indicativa (1964-1975). La octava y última fase= se inicia en 1975. La organización del Estado comienza a sufrir transformaciones para adecuarse a la actual España de las comunidades autónomas. Son los años en los que se sientan las bases para = la descentralización y su cortejo de transferencias, asunto éste= que tendrá sus repercusiones en los censos ganaderos y en nuevos program= as de investigación. Cada una de estas fases señalaron un período de organización o reordenación del subsector ganadero.

Fueron los veterinarios titulares los que comenzaron a suministrar los primeros da= tos sobre la situación de la Cabaña Nacional, base  sobre las que se iniciaron con may= or profundidad las futuras estadísticas. La difusión, asentamien= to y práctica del método de la inseminación artificial por = los veterinarios titulares iba a traer como consecuencia un perfecto conocimien= to del estado numérico y sanitario de nuestra cabaña. Ellos fuer= on los ojos y los brazos de la Administración; hasta en los últi= mos rincones de la España ganadera hubo representación de la veterinaria titular.

Si en 1945 y con más definición en 1947, siguiendo a Polo[35],= se inicia una clara y sostenida política pecuaria tendente a recuperar,= si acaso numéricamente, los censos ganaderos por medio de la práctica de la inseminación artificial ¿cómo es posible que hasta 1962 no se alcancen el número de cabezas de ganado vacuno existentes en 1931? No es fácil hallar una respuesta pues muc= hos fueron los factores que se opusieron a lograr en corto plazo la recuperación de la Cabaña Nacional. Ya señalamos= , al hablar de los censos ganaderos, que la política económica española y por extensión la ganadera se vio influida por siete fases claras y bien delimitadas. En la primera y segunda fase, es decir, la anterior a 1931 e incluso la posterior a 1936, la población española es mayoritariamente rural dedicándose en más = de un 60% a atender las labores agrícolas y ganaderas. El censo ganader= o, por lo que respecta al ganado vacuno, caballar, asnal, mular, ovino, caprin= o y porcino, permanece relativamente estable con respecto al decenio anterior. = La tercera fase la acotamos entre 1939 y 1951; en ella cobra un especial protagonismo la veterinaria en general y la titular en particular dado que = los censos ganaderos inician una lenta pero clara recesión numéri= ca, sobre todo en ganado vacuno, ovino, caprino y porcino. El ganado caballar y asnal inicia una clara disminución que no se detendrá hasta 1= 971 y sucesivos años. Sin embargo el ganado mular (considerado como un motor) mantuvo su número hasta 1963, fechas en las que finaliza el “Plan de Estabilización” y se inicia el primer “Pl= an de Desarrollo”. A partir de esta fecha se inicia un rápido crecimiento, sobre todo en el sector industrial. Pero realmente el principal esfuerzo hubo que realizarlo entre 1939 y 1951, años de miseria y hambre. La escasa ayuda exterior obligó a adoptar una política autárquica. Dar de comer se convirtió en una de las prioridad= es de los largos años de posguerra; para ello hubo que importar grandes cantidades de carne congelada y adoptar una política cerealíc= ola en detrimento de la ganadera cuya cabaña no reunía adem&aacut= e;s las condiciones sanitarias adecuadas. La inestabilidad de los precios, la política arancelaria y la intervención del Estado no logr&oac= ute; activar la economía que estuvo caracterizada por un serio proceso in= flacionario. La recesión del censo ganadero, en especial el vacuno, obligó= al Ministerio de Agricultura a analizar con seriedad su política pecuar= ia. Recuperar los censos pasaba por reconocer el deficiente estado sanitario del ganado, la carencia de sementales mejoradores, las deficiencias en prados, = la protección de las cañadas y la mejora de las condiciones de l= as explotaciones pecuarias. Recuperar el subsector pecuario no era una tarea fácil por la complejidad de los factores heredados y acumulados. Fue Carbonero quien puso a disposición de la Administración un acertado proyecto para la recuperación de la cabaña ganadera.= Sus líneas programáticas estaban muy en sintonía con la política autárquica que propugnaba el Gobierno entre el período 1939-1951, de ahí creemos su pronta aceptación= por los responsables políticos. Pero hay que convenir que la verdadera aceptación y posterior difusión y aplicación del método de la IAG se produjo en los órganos rectores de la DGG= lo que iba a permitir poner al servicio de la Cabaña Nacional= cinco mil veterinarios, muchos de ellos responsables de los circuitos de inseminación artificial, conocedores del estado sanitario, verdaderos agentes censales, expertos en la ciencia e industria pecuaria, educadores d= el ganadero y punta de lanza de la Salud Pública.  Recuperar los censos ganaderos tenía que tomar su tiempo. Organizar un servici= o de inseminación artificial ganadera, formar el personal, crear los cent= ros de IAG, los circuitos de inseminación, acondicionar y aclimatar los sementales, y por último hacer un seguimiento de los productos obtenidos, era un proceso que no se podía improvisar. Hay que espera= r a 1962, y años sucesivos, para alcanzar tibiamente los niveles numéricos semejantes a 1931, pero debemos añadir que la caba&= ntilde;a que se obtiene ha mejorado sus índices de conversión, sus índices de fecundidad y su estado sanitario. A ello indudablemente contribuyó la práctica de la IAG. Con todo ello hubo que esperar a 1970 = y 1971 para que el censo de ganado vacuno y porcino alcanzaran sus valores<= span style=3D'font-family:Arial'> máximos con respecto a 1931.=

 = ;

Durante el decenio 1961-1970, el sector agrario= se encontró sometido a un fuerte proceso de cambio, fruto del inicio de= una economía industrial competitiva y muy vigorizada, que se movía entre la ley de la oferta y la demanda. Reestructur= ar el sector agrario pasaba, una vez más, por soltar el lastre de su tradicionalismo secular del que ya hemos hecho referencia en el apartado “preliminares”. Acometer una organización de los asuntos ganaderos como si se tratase de una verdadera empresa o industria era un re= to que no se debía posponer. La implicación cada vez más importante de España en el ámbito de la CEE tenía que influir decisivamente en los próximos años en la polít= ica de ordenación de las producciones. ¿Cómo afectó= la progresiva vinculación de España al espacio europeo desde la perspectiva de la ganadería? La respuesta la hemos de hallar dentro = de los contenidos programáticos del primer “Plan de Desarrollo= 221;. Articulado éste en “programas” y “subprogramasR= 21; de investigación y desarrollo, la veterinaria hispana no quedó excluida de tan ambiciosa planificación. Fue en el Patronato de Biología Animal, segunda alma mater de Santiago, donde se llevaron a cabo los siguientes subprogramas= :

 

 

·         &nb= sp;            =             &nb= sp;      Lucha cont= ra las enfermedades que ocasionaban enormes pérdidas económicas, y m= uy especialmente contra la peste porcina africana.

·         &nb= sp;            =             &nb= sp;      Lucha cont= ra los abortos en las especies zootécnicas.

·         &nb= sp;            =             &nb= sp;      Estudio de= la toxicidad de pastos y forrajes.

·         &nb= sp;            =             &nb= sp;      Mejora de = la nutrición animal.

·         &nb= sp;            =             &nb= sp;      Mejora de calidad en las producciones ganaderas.

 

 

Dentro del campo de la reproducción anim= al se trazaron los siguientes objetivos:

 

 

1.   &n= bsp;            = ;            &n= bsp;         Sincroniza= ción del celo en las especies zootécnicas

2.   &n= bsp;            = ;            &n= bsp;         Investigac= ión sobre gametogénesis y ultraestructura de las células germinal= es en vertebrados

3.   &n= bsp;            = ;            &n= bsp;         Inmunobiol= ogía de la esterilidad

4.   &n= bsp;            = ;            &n= bsp;         Estudios de inseminación artificial y consanguinidad

5.   &n= bsp;            = ;            &n= bsp;         Anomal&iac= ute;as cromosómicas y trastornos de la reproducción

6.   &n= bsp;            = ;            &n= bsp;         Aspectos biológicos de la conservación del poder fecundante del esperm= a

7.   &n= bsp;            = ;            &n= bsp;         Téc= nicas de control de semen congelado en inseminación artificial y cruzamien= tos interespecíficos en vertebrados

8.   &n= bsp;            = ;            &n= bsp;         Téc= nicas de inseminación artificial en peces ovovivíparos

9.   &n= bsp;            = ;            &n= bsp;         Acci&oacut= e;n de las radiaciones ionizantes sobre el esperma de vertebrados

 

 

La mayoría de estos subprogramas tuviero= n el reconocimiento de la comunidad científica internacional y muy especialmente dentro de la comunidad hispanoamericana,  muchos de los cuales se formaron e= n los centros e instalaciones de la DGG. El Dr, Martín Rillo fe el claro exponente de = la nueva generación de veterinarios que se incorporaba al mundo de la investigación= . Se embarcó en la apasionante aventura del “conocimiento”, cruzó el umbral del mundo de la reproducción animal y dedicó sus esfuerzos a conseguir un bienestar para los españo= les.

 

Para finalizar me gustaría añadir= que han sido muy acertadas las iniciativas por parte de su familia, compañeros y amigos de constituir la “Fundaci&oa= cute;n Dr. Santiago Martín Rillo” y la de poner su nombre a uno = de los laboratorios de la Cátedra de Biología del Departamento de Fisiología Animal de la Facultad de Veterinaria de la UCM.

 

Los que tenemos responsabilidades y hemos adqui= rido el compromiso de salvar el patrimonio veterinario no dejaremos pasar esta ocasión para incorporar a Santiago a la nómina de ilustres veterinarios, su obra lo merece.



[1] Malats y Codina, S.: 1794. Ele= mentos de veterinaria, Imprenta de D. Benito Cano, Madrid, p. 99.

[2] Malats.: = op. cit. 1, p. 222.=

<= ![if !supportFootnotes]>[3] Pérez García, J.M.: 1982. Los orígen= es de la Escuela de Veterinaria de Zaragoza. Asclepio-XXXIV. Zaragoza, pp. 101-180.

[4]  Hoja de servicios de Don Marcelino Montón Cardós. Arch= ivo Militar de Segovia.

[5] Montero Agüera, I y Barona Hernández, L.F.: 1996. Primera policlínica veterinaria en Madrid. Libro de = comunicaciones de las II Jornadas Nacionales de Historia de la Veterinar= ia, 29-30 de noviembre de 1996. Madrid.

[6] García Moya, P y Tréllez Roldán, R.: 1952. Fecundaci&= oacute;n artificial (iniciación). Librería Maribel. Vitoria, p. 14= .

[7] Montón Cardós, M= .: 1915. La fecundación artificial en España. Folleto explicativo. Vide, Hoja de servicios. Archivo Militar de Segovia.

[8] Montón Cardós, M= .: 1916. Tratado práctico de zootecnia. Fecundación natural y artificial. No consta Ed. Barcelona. <= /o:p>

[9] Vide, informe emitido por Manu= el Medina en Revista de Veterinaria Militar, enero de 1916, n.o 4, pp.. 176= -177.

[10] Sanjuan Jarauta, D.: 1934. Memoria sobre la fecundación artificial en Pina de Ebro (Zaragoza). Datos sin publicar de la Dirección Gen= eral de Ganadería. Biblioteca del Ministerio de Agricultura. Véase= la memoria para la obtención del Diploma de Estudios Superiores de Veterinaria, Biblioteca de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, y consúltese Ciencia Veterinaria , nº = 43, año 1947, pp. 225-253, donde figura recogida su actividad desde 1932= .

[11] Enciclopedia Aragonesa.= 1986. Tomo XI,  p. 2990.<= /span>

[12] Sanjuán Jarauta, D.: 19= 47. Importancia de la vía rectal en la clínica de las grandes especies domésticas. Revista de Ciencia Veterinaria, <= span class=3DSpellE>n.o 43, mayo, pp. 225-253.

[13] Sanjuán, D.: ibí= d. op. cit. 148.<= /span>

[14] Gómez Piquer, J y P&eac= ute;rez García, J.M.: 2000. Crónica de= 150 años de Estudios Veterinarios en Aragón (1847-1997). Institución “Fernando el Católico”. Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, pp. 378-379.

[15] Gómez Piquer y Pé= ;rez García son miembros destacados de las Asociaciones Aragonesa y Madrileña de Historia de la Veterinaria.=

[16] Curot, E.: 1910. Fecondatión et stérilité dans les especes domestiques. 1&ord= f; ed. Carles Amat. Par&iacu= te;s.

[17] Vide, La veterinaria española, julio de 1910, pp. 330-331. La crítica bibliográfica fue realizada por “Quintili= us”.

[18] Lenzi, F.: 1922. La fecundación artificial en las hembras de los grandes animal= es domésticos. Il moderno zoiatro, XI, 43-45, febrero. Revista de Higiene y Sanidad Pecuaria. Tomo XII, enero-diciembre. Ed. Est. Tip. de La Democracia. Leó= ;n, pp. 591-592

[19] Lenzi, F.:op. cit. 16, pp. 66-69.

[20] Letard, E.: 1939. La inseminación artificial en los animales doméstic= os. Veterinaria, enero, n.o1, pp. 3-31 y febrero, n.o2, pp. 51-64. Los trabajos fueron tradu= cidos durante la guerra civil por Antonio Villacampa, veterinario de Jaca (Huesca).

[21] Carbonero Bravo, D.: 1936. Nue= vos métodos de obtención de esperma en los animales. Trabajos = del Instituto de Biología Animal. Volumen III, pp. 225-252.

[22] Ballesteros Moreno, E.: 1940. = La inseminación artificial en los animales domésticos. Ciencia Veterinaria, n.o2, diciembre, pp. 47-59.

[23] García Alfonso, C.: 1933. Tratado de obstetricia veterinaria. 1ª ed. Pueyo. Madrid, pp. 21= 3-215.

[24] Sanz Egaña, C.: op. cit. 8.

[25] García Alfonso, C.: 1933. Tratado de obstetricia veterinaria, 1ª ed. Puedo, Madrid, pp. 215-216.

[26] El original e iconografí= ;a diversa puede ser consultado en mi tesis doctoral “Aportación = a la historia de la inseminación artificial ganadera en España, su significado en el desarrollo pecuario y la repercusión económ= ica en el periodo 1931-1971”. Universidad Complutense de Madrid. 2002.=

[27]<= /span> Moreno Fd= ez-Caparrós, L.: III Congreso Nacional de Histori= a de la Veterinaria y I Iberoamericano, 10-12 de noviembre, Zaragoza. “Dos fechas históricas para la profesión veterinaria: 1931 y 1998, creación y recreación de la Dirección Gen= eral de Ganadería”. Libro de Actas. Biblioteca de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, p.149.

 

[28] Carbonero Bravo, D.: 1945. Pro= puesta al Excmo. Sr. Director General de Ganadería sobre creación de= un Instituto de Fecundación Artificial. Archivo del Ministerio de Agricultura. Madrid.

[29] Boletín de Divulgación Ganadera. Director Nicolás García Carrasco. Año II, n.o 6, p. 4= 3.

[30] Carbonero Bravo, D.: 1945. La = fecundación artificial de los animales domésticos. Boletín de Divulgación Ganadera, n.o= 7, septiembre, pp. 16-20.

[31] Carbonero Bravo, D.: 1945. La fecundación artificial en el ganado ovino karakul. Boletín= de Divulgación Ganadera, n.o= 8, octubre, pp. 7-13.

[32] Datos extraídos del arc= hivo de la Cátedra de Biología de la Facultad de Veterinaria de la= UCM y facilitados por Tomás Pérez García.

[33] De 1931 a 1948, datos extraídos del Anuario Estadístico de España. 1952, año XXVII. Imprenta Sucesores de Rivadeneyra. Madrid, pp. 179 y ss.

[34] De 1950 a 1971, datos extraídos de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Agricultura.

[35] Polo Jove= r, F.: 1959. 20 años de actividad ganadera. Revista <= span class=3DSpellE>Avigán, abril, nº 77. Valencia, pp. 2= 0-25.

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